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La aventura del tocador de señoras – Eduardo Mendoza

Saighel Martes, 29 de Diciembre de 2009

20080328-La aventura del tocador de senoras

La aventura del tocador de señoras – Eduardo Mendoza

Número de páginas: 384

Tiempo de lectura: 3 semanas

ISBN:  84-3221-665-8

Esta historia sigue la trama de dos libros anteriores de Eduardo Mendoza, “El misterio de la cripta embrujada” y “El laberinto de las aceitunas”. La historia comienza cuando el protagonista, abandona la institución donde estaba encerrado y vuelve a Barcelona, en busca de su hermana para pedirle ayuda y comenzar una nueva vida. El marido de ésta, le ofrece trabajar en el negocio familiar, un tocador de señoras, una peluquería, que se convierte en uno de los escenarios principales en los que se dan escenas de lo más rocambolesco. Por supuesto, siguiendo la estela de los personajes de este autor, nuestro protagonista vivirá sucesos de lo más absurdos e increibles.

Al principio cuando empecé a leer este libro, tenía bastante curiosidad por saber a qué se refería el título, y reconozco que durante su lectura, he pasado por varias fases. Al principio, lo dicho, curiosidad, pero a medida que se va descubriendo de qué va, fuí perdiendo el interés, ya que la historia, desde el principio, no parece muy atractiva, es una trama bastante trillada y que no ofrece ninguna novedad. De hecho, hay que leer mucho y avanzar bastante el relat,o hasta que el lector encuentra algo distinto por lo que merezca la pena seguir leyendo. Más o menos a mitad del libro, aparece el Eduardo Mendoza irónico y brillante de siempre, que crea unos diálogos muy buenos y convierte el ibro en pura ironía, y de una manera constante. Me alegré bastante cuando llegué a este punto, la verdad es que este libro tiene momentos muy divertidos y originales, pero he aquí donde aperece un gran defecto (para mí), o gran virtud para otros… leer un libro más o menos desde la mitad, que se base en diálogos constantemente cargados de sarcasmo e ironía en exceso (la mayoría de las veces sin venir a cuento), hace que el lector se canse y se distraiga de la trama, se hace muy pesado. La ironía y el sarcasmo empleados en su justa medida, pueden hacer que un libro sea una maravilla, o hacer que una historia mediocre, como en este caso, pueda salvarse, pero utilizada de una manera sobrecargada, pueden convertirlo en cargante y aburrido.

Se puede leer, es de lectura rápida y fácil, y lo mejor que tiene son algunas escenas absurdas que vive el protagonista y que hacen que el lector se ría mucho, pero en general no aporta mucho más, que nadie espere que se parezca a “La verdad sobre el caso Savolta”, que no tiene nada que ver.

Saighel Intriga , ,

  1. Viernes, 1 de Enero de 2010 a las 17:01 | #1

    Lo primero desearos a todos un muy feliz año nuevo. Espero que en este 2010 sigáis trabajando en este blog tan ameno y con tanta diversidad de lecturas.

    Yo leí este libro hace mucho y debo decir que a mí si me gustó. Quizá, como bien dices, la primera parte es un poco más aburrida, pero creo que el resto merece la pena. Además debo reconocer que me gusta más el lado burlesco e irónico de Mendoza que el lado serio, por eso prefiero este tipo de historias a la que nos cuenta en “La verdad sobre el caso Savolta”, a mi parecer demasiado seria y que se aparta de la línea humorística del escritor, que es la que realmente borda.

    Un saludo.

  2. Patrick
    Jueves, 2 de Septiembre de 2010 a las 10:43 | #2

    Lector francés y hasta ahora muy aficionado a las obras de E. Mendoza, estoy muy contento encontrar alguien quien comparte mi opinión en cuanto a este presente libro. Digo hasta ahora, ya que desde hace unos años, me parece que se va perdiendo poco a poco su talento el amigo Mendoza. ¿Dónde está el genio del autor de “La verdad sobre el caso Savolta” (el libro que me transmito la afición a la literatura hispánica)?
    Muy de acuerdo con su opinión en cuanto al exceso, muy pesado, de sarcasmo e ironía. Y nunca imaginé por ejemplo poder leer en un libro de E.M. una frase como “El negocio de mi cuñado estaba situado (…) en una calle no muy ancha ni muy larga ni muy limpia, pero abundante en establecimientos abiertos al público (una calle comercial)…” Ni a un escritor aficionado ¡se le hubiera ocurrido poner esto entre paréntesis! ¡O una frase escrita al revés para figurar el mal castellano de un futbolista “escandinavo o quizá de Nigeria”! (¡Je, je!)
    ¿Qué le pasó a Mendoza? La verdad es que me dio pena este muy pobre libro. ¿Dónde está el flamante estilo de “la ciudad de los prodigios”, o el humor fino del “Laberinto de las aceitunas”? Me imagino un joven escritor presentando tal obra a una editorial. Pobre…
    Supongo que Mendoza quería explorar el mundo literario del absurdo, pero se perdió en el camino. El absurdo es un arte de funámbulo, y a Mendoza en este caso le faltó equilibrio. “Mauricio o las elecciones primaria” ya era un libro de escaso interés. Pero por lo menos lo leí hasta el final. No voy a acabar con este. Prefiero guardar el recuerdo de un autor que en su tiempo supo comunicarme un verdadero placer de lectura.
    Patrick, Burdeos.

  1. Martes, 29 de Diciembre de 2009 a las 12:04 | #1