Es un poco difícil, como ya comenté en la crítica de la primera parte de esta obra, intentar valorar un libro que se vuelve a leer por segunda vez. Difícil porque mientras lees luchas contra tus sentimientos, intentas engañarte a ti mismo para que tu buen recuerdo de una novela no se emborrone. Mierda de mente, ¿por qué me complica tanto la vida?










