He de reconocer que tenía muchos prejuicios sobre Harry Potter. Ya lo había hablado a menudo con Ertai, que el miércoles reseñó aquí este libro. Tras ver las películas de Potter, ser bombardeado por su márketing y observar el fenómeno fan por todo el mundo, lo cierto es que el joven mago despertaba en mi cierta sensación de rechazo. Pero, al fin y al cabo, Harry Potter no es otra cosa que un libro. Y da la casualidad de que ese libro cayó en mis manos recientemente.





