¿Qué puedo decir del mayor clásico de las novelas de aventuras? Hace poco me lo leí por segunda vez, ya que la primera vez tenía once años y no me acordaba de nada. Pero lo cierto es que ahora, con veintisiete años, lo he disfrutado tanto o más que entonces. Las correrías de ese joven protagonista anónimo son frescas, pese a que la obra de Stevenson fue publicada por entregas entre 1881 y 1882.




